Si me vieras
Si me vieras hoy, mamá, seguro estarías orgullosa de mí. El arroz por fin me está quedando bien. Llevo cuatro días haciéndolo de la misma forma y me ha salido igual a como lo hacías tú.
Te cuento que el agua llegó temprano, antes de las seis. Aproveché para llenar los pipotes, la alberca y las poncheras. También cepillé el piso con agua y jabón. No sé si te conté, pero el piso aquí es rústico; un trapero no es suficiente, hay que pasarle con cepillo y jabón y pegarle la manguera si es preciso.
El baño lo dejé casi que inmaculado. Por otro lado, tuve que lavar las cortinas, que se habían llenado de polvo y hormigas. Fregué todos los chocoros; hasta los que no estaban sucios los lavé, eso por si acaso.
Mamá, si me vieras ahorita, aunque fuera por un huequito, te darías cuenta de cuánto he crecido. Creo que estoy cerca de ser la mujer que todo hombre espera tener: hacendosa, humilde, dedicada a su hogar y conforme.
Ahora sí, mamá: soy la mujer que tú no esperabas que fuera, pero que igual nos tocó ser. Soy una mujer digna... Una mujer de “alto valor”, como dicen los expertos.
Pero bueno, madre, ¿qué te puedo decir? Tanto que me decías: “estudia, para que seas alguien en la vida”. Y fíjate, aquí estoy.
Yo me imaginaba recorriendo el mundo con tres trapos en una mochila, escribiendo novelas y cuentos. Aquí estoy, ma, siendo una ama de casa, igual que tú lo fuiste en su momento. Sintiendo cada logro —el arroz ya no se pega ni queda crudo—, como una victoria. Y el cansancio que siento ahora, después de todo lo que hice en la mañana, me da cierta satisfacción, aunque suene paradójico.
Además, nunca entendí eso, ¿sabes? Yo siempre fui alguien, con o sin estudio. Creo que sería más efectivo decir: “estudia, para que tengas opciones en la vida”.
¿Te parece?
Bueno, mamita, te dejo por los momentos. La alarma sonó,
¡el arroz ya está listo!
Bendición.
S.K.
Viernes, 13 marzo 2026
Comentarios
Publicar un comentario