Entradas

Febrero

Imagen
Para las hijas del sol: Mis hijas, porque lo que para cada una fue su primer aliento, para mí es un renacer que ocurre cada   Febrero . Y Dios dijo: “¡Sea la luz!” ¡Oh… pero esa luz! Un frío desconocido me envuelve. ¿Qué está sucediendo? Me expreso con una fuerza que no sabía que poseía; brota desde mi pequeño pecho, asciende por mi garganta y estalla al salir de mi boca. ¿Será esto… el llanto? Mis pulmones se llenan de algo, algo que me da fuerza. ¡Wow… qué sensación tan fantástica! ¿Será esto respirar? ¿Habré entrado en una nueva órbita? Oh… vaya… mmm… es extraño, no se siente igual. Allí, de donde vengo, lo recibía a través de una manguera. Por cierto… ¿dónde está? ¿Cómo voy a respirar? Seguiré llorando, a ver si logro llamar la atención. Pero noto que, aunque elevo mi voz, nada ni nadie se altera. Al contrario… escucho voces armoniosas, murmurando muy cerca. Incluso una melodía. No suena mal, aunque sí un poco fuerte. Todo lo percibo con demasía: los aromas, los sonidos...

Entre Amig@s

Imagen
—¿Conseguiste vuelo? —Nada... —Si no consigues irte esta noche, quédate. Celebra con nosotros y luego nos vamos a mi casa. —¿Dónde, si no tienes espacio? —Puedes dormir conmigo en mi cama. Mando a los niños a su cuarto. Prometo no tocarte... Ambos ríen. — Sabes que te amo como a una hermana... como una amiga.  agregó ella finalmente. Aquellas palabras movieron en él, algo desconocido; tanto, que decidió no insistir con lo del vuelo. Ya en la cama, frente a frente, después de horas conversando y riendo por lo acontecido en la reunión, llegó el momento en que se quedaron en silencio. No se sabe si fue por efecto del alcohol o por culpa del reflejo de la luna, que, al iluminar sus rostros, hizo que sus miradas cambiaran. Él fue el primero en acercarse; ella, por reflejo, imitó su movimiento. Esa noche perdieron el juicio. Más que eso: la memoria, la vergüenza, la confianza... la promesa de ella de no tocarlo. Sobre todo, a él se le olvidó que era gay... jamás había estado ...

Con Tu Beso Me Quedo.

Imagen
No estoy segura si tenía unos 19 o 20 años cuando lo siguiente que les voy a contar sucedió. Estábamos toda la familia reunida en la sala: papá, mamá, hermanos y hermanas, mi persona y la vecina de al lado junto a su hijo afeminado. Esperábamos la llegada de un nuevo médico residente a la ciudad, quien llegaría a nuestra casa para quedarse trabajando con papá por las tardes en su consultorio privado. Extrañamente, noté que mis hermanas se habían arreglado más de la cuenta para ese momento: se habían hecho unos peinados muy bonitos, adornados con unos moños llamativos, y también se atrevieron a usar maquillaje, nada exagerado para que mi papá no lo notara y mamá no se complicase. Al finalizar la tarde llegó, y con ella la visita. Todos lo recibieron entusiasmados, sobre todo las mujeres y el vecinito. Cuando lo pude ver de frente, entendí el porqué de tanto alboroto: el recién llegado era un hombre joven, como de unos 26, de complexión delgada a la vez que atlética, de abund...

Dale Alas al Miedo.

Imagen
“El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.” Proverbios 22:3                         *** Es sábado, 29 de septiembre, 8:40 de la noche. Miré el reloj en mi celular y la impaciencia me iba ganando. El grupo de estudiantes del octavo “A” estaba por terminar su presentación y aún tres de mis niñas no aparecían. —Bien que les dije que no se alejaran mucho —pensé. El siguiente acto era de mi curso. Pedí a una de las mamitas de apoyo que se hiciera cargo del resto de los chicos; yo misma iría a buscar a las ausentes. Uno de mis estudiantes señaló que seguramente estarían en casa de Luisa Fernanda, descansando. Habían estado allí desde que terminó el desfile por las calles del pueblo. Sin pensarlo mucho, me encaminé hasta la casa. Seguí las indicaciones de Juan José: entrar por un callejón detrás del auditorio, doblar a la izquierda y caminar tres calles, hasta antes de una...

El Reflejo De Un Sapo.

Imagen
Ayer estaba de pie o sentado junto a la puerta del baño, un sapo. Entré de prisa y me senté en el retrete, más el sapo permaneció inerte, lelo, mirando con anhelo al exterior, que permanecía inundado por la lluvia impredecible de la noche anterior. De pronto, en mi cabeza resonó lo siguiente: "¿En qué estará pensando el sapo? ¿Será lunes o será martes? ¡Es miércoles! No, no ¡Qué tontería! Eso no piensan los sapos." Quizás estaba sumergido en la duda, pensando si permanecía en dónde estaba, o se aventuraba a explorar el posible banquete que les dejaron las aguas. Alrededor, todo era charcos, pantano y bichos. Meditando en lo sublime del momento, repasé en mi mente lo siguiente. "Estoy sentado en el inodoro con mis calzoncillos por los tobillos, haciendo lo debido, mientras veo a un sapo en la entrada del baño, justo por la puerta que da para el patio interno de la casa". Este, continuaba tieso, muy quieto, no se espabiló cuando entré y aún seguía allí si...