Febrero
Para las hijas del sol: Mis hijas, porque lo que para cada una fue su primer aliento, para mí es un renacer que ocurre cada Febrero . Y Dios dijo: “¡Sea la luz!” ¡Oh… pero esa luz! Un frío desconocido me envuelve. ¿Qué está sucediendo? Me expreso con una fuerza que no sabía que poseía; brota desde mi pequeño pecho, asciende por mi garganta y estalla al salir de mi boca. ¿Será esto… el llanto? Mis pulmones se llenan de algo, algo que me da fuerza. ¡Wow… qué sensación tan fantástica! ¿Será esto respirar? ¿Habré entrado en una nueva órbita? Oh… vaya… mmm… es extraño, no se siente igual. Allí, de donde vengo, lo recibía a través de una manguera. Por cierto… ¿dónde está? ¿Cómo voy a respirar? Seguiré llorando, a ver si logro llamar la atención. Pero noto que, aunque elevo mi voz, nada ni nadie se altera. Al contrario… escucho voces armoniosas, murmurando muy cerca. Incluso una melodía. No suena mal, aunque sí un poco fuerte. Todo lo percibo con demasía: los aromas, los sonidos...